lunes, 9 de abril de 2018

Quien persevera alcanza

Quien persevera alcanza




Quien persevera, alcanza. Con todas las fuerzas en contra: ¡¡Persevera!! Jamás te doblegues ante el desaliento, ante la necedad de pensar: "No se puede" ¡Es imposible! Es muy difícil!!! Tu cerebro, tú, necesitas palabras llenas de luz, de hermosura, de amor, de reto. ¡¡No desistas!!

Cuando quieras tirar la toalla descansa, dedícate a ser consciente de tu respiración, escúcha el vaiven de tu cuerpo interno y pronuncia con todo tu ser, con todo tu corazón: "Jesús, Hijo de Dios, ten misericordia de mi". Hazlo a manera de unión, de intimidad, de amor.

Levanta tu autoestima, haz el bien y no desistas. La peor derrota de una persona es cuando pierde su entusiasmo. No te dejes vencer por el mal: por los arranques, por el egoísmo, la grosería, la sensación de tristeza, ansiedad o depresión propia o de otros. Vence con la tarnura, la dulzura, el amor incondicional hacia ti mismo/a, con la buena actitud, poniendo a caminar la sabiduría, viviendo siempre el único instante seguro que tienes de vida: el hoy, el aquí y el ahora.

Nuestra recompensa se encuentra en el fruto del esfuerzo que es una voluntad cada vez más fuerte hacia todo cuanto nos construye y hace el bien. Serás cada vez más invensible pase lo que pase, venga lo que venga. Tu capacidad resilente será honda, hermosa, SOLIDARIA.

Después de escalar una montaña muy alta, descubres que hay muchas otras montañas por escalar. ¡¡¡Sí se puede!!! Todo lo puedo en Dios que me ha dado un marvilloso regalo: Yo mimo/a lleno/a de dones. Dios nos dió en nuestro cerebro todo para hacer de nosotros mismos seres humanos llenos de compasión, de paz, de luz, de vida, al estilo de Jesús, por eso, vivo agradecido/a en todo momento y me decido a amarme, para poder amar como Él nos ha amado primero. Nos basta, su gracia.

 

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